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Aquellos lejanos defensores de la izquierda peruana

  • 13 feb 2023
  • 5 Min. de lectura

Desde el 2016, año en que fue destituido Pedro Pablo Kuczynski, el Perú se encuentra atrapado en una inestabilidad política que no parece tener fin. Al igual a los que viven en el territorio nacional, muchos peruanos en el extranjero militan activamente y piden un cambio de gobierno, alguno de ellos desde la antes llamada “cuna del capitalismo”.



Hace 17 años que me fui del Perú. Del 2006 al 2021 viví en Argentina; y desde 2022 hasta la actualidad me encuentro en el sur del Israel. En estas casi dos décadas, a la distancia pude ver como la situación política en el Perú se iba degradando paulatinamente y como iba surgiendo una grieta que hoy divide a los peruanos.


“Que bueno que en Perú tienen los huevos para sacar a un presidente y meterlo preso”, me solían decir en Argentina muchos de mis amigos con algo de envidia. Sospecho que, si la crisis política hubiera ido a la par de la economía, esa felicitación nunca hubiera llegado.

Por otro lado, medio en broma, medio en serio, yo les decía a mis amigos que viven en Lima, que como no tienen sobresaltos económicos se aburren tanto que por eso sacan al presidente de turno a los 2 o 3 años. “Si tuvieran una inflación de más de dos dígitos, como en Argentina, no sería tan alegre el asunto”, era mi argumento.


Sospecho que este “aburrimiento”, esta estabilidad económica, hizo que muchos dirijan el encono de sus críticas al imperfecto modelo de derecha que aún tiene el Perú. Como la gota sobre la piedra, los personajes que hoy se muestran en contra de lo que ellos llaman la Derecha, Bruta y Achorada (DBA) comenzaron su trabajo, trabajo que caló más fuerte en los ciudadanos que no vivieron un Perú inflacionario, ese que encontró su clímax en el primer gobierno del fallecido Alan García, y que tenía como actores secundarios de aquella película de terror a Sendero Luminoso y el MRTA.


Ese terrorismo en el corto plazo fue derrotado durante la década de los 90 por las Fuerzas Armadas y Policiales. Digo, que fue derrotado más no exterminado, porque la semilla del discurso se encontraba en un sueño aletargado. El despertar fue en las últimas elecciones, cuando varios de los dirigentes y allegados del partido Perú Libre, con probados nexos con MOVADEF, el grupo que pedía la liberación de Abimael Guzmán y la cúpula guerrillera, llegaron al poder elegidos por el pueblo en unas democráticas elecciones generales. No nos olvidemos que el momento de los sufragios, 249 militantes del todavía partido gobernante figuraban en los planillones de inscripción del MOVADEF.


Y aquí les doy la razón a mis amigos de la izquierda. Sí, la Derecha fue bruta, brutísima al no enseñarles a las nuevas generaciones quiénes fueron los autores de los atentados, coches bomba y emboscadas que dejaron 32.000 muertos. El trabajo de hormiga dio sus frutos, el desconocimiento de esas épocas oscuras, por parte de los más jóvenes, y la amnesia selectiva, por parte de los más viejos, hizo que estos personajes cuestionados y con nula preparación llegaran al poder. Eso y el discurso de que “la derecha corrupta es la causante de todas las desgracias de nuestro país”.


Esa letanía en contra de la derecha encontró eco también en nuestros paisanos que viven en el exterior. No, no viven en Cuba, ni en Venezuela; viven en USA y España. Sí, son conocidos periodistas que hicieron fuerza para que la “impoluta” izquierda venza a la siempre corrupta derecha. Ellos celebraron la elección de Perú Libre y la derrota, del fujimorismo, con gran algarabía.


El paso lógico era, pensé yo, que estos comunicadores iban a retornar al Perú. Dejarían las nieves de Pennsylvania, los paseos por el Parque del Retiro y las tardes en el Café de la Plaza y comenzarían a disfrutar de este nuevo Perú, ese donde les prometieron y ellos creyeron en el “No más pobres en un país rico”.


Hoy la realidad es otra, cambiaron el discurso y piden la salida de la actual presidenta, Dina Boluarte, la sucesora de Pedro Castillo, el expresidente que fue eyectado al tratar de cerrar el Congreso, al más puro estilo de Fujimori, ese mismo del que reniegan cada vez que pueden. Todas estas nuevas exigencias las hacen a más de 10.000 kms de nuestro querido Perú.


Sí, yo también durante las últimas elecciones tomé una posición, hice fuerza para que no ganara el profesor Castillo. En una de las tantas entrevistas que dio, él declaró que se sentía cercano al modelo de gobierno de Alberto Fernández. En ese entonces, yo estaba en Argentina y padecía la galopante inflación, que ese año fue del 36%; yo no quería ese mismo destino para el Perú.


A pesar de tan tristes números, algunos paisanos que viven en Buenos Aires hicieron campaña por el profe Castillo, y también piden la cabeza de la actual presidenta. Con el trasnochado discurso de la Patria Grande que lucha en contra del capitalismo, ellos sí disfrutan de los “beneficios” de un gobierno de que no es de derecha (peronismo): inflación de casi el 100% y pobreza del 42%. Como es normal en este tipo de gobiernos, el sueldo del ciudadano de a pie no llega a fin de mes, pero la cúpula dirigencial no escatima con sus gastos y lo demuestran, sin pudor alguno, en las redes sociales.


Los “Dina renuncia boys and girls”, sin importar su ubicación geográfica, tienen el mismo discurso que justifica el pedido de renuncia a la mandataria: “Ella se vendió a la derecha del fujimorismo, Renovación Popular, Acción Popular etc.”. Ella, de izquierda, llegó al poder porque Pedro Castillo, también de izquierda, intentó cerrar el Congreso. Cabe recordar que todo esto sucedió bajó el amparo de la ley. “Sí, pero se tiene que ir porque es responsable de las 60 muertes”, replican ya nerviosos los guerrilleros de teclado; pero si tú eres extremadamente garantista, ¿no deberías de esperar que esto lo determine el Poder Judicial luego de una investigación?


A todo esto, lo que no se dan cuenta los Che Guevara 3.0 es que todo este problema se originó cuando Castillo se vio arrinconado y pretendió disolver de manera inconstitucional el Congreso de Perú, justo cuando este poder del Estado pretendía declarar su vacancia del cargo por "permanente incapacidad moral" para gobernar. ¿Los motivos?: incompetencia para gobernar, pues en año y medio de gestión había nombrado cinco gabinetes y cerca de 80 ministros, y las acusaciones de corrupción en los que están implicados varios miembros de familia. Todo esto es 100% obra de un gobierno que no es de la DBA.


Otro de los pedidos es el de la nueva Constitución. Ellos dicen que los males de las últimas décadas están avalados por este cuerpo jurídico redactado en 1993 y que fue impulsada por el encarcelado expresidente Alberto Fujimori. En su imaginación, ellos piensan que cual varita mágica los problemas del Perú van a desaparecer por tener una nueva Ley Suprema. El problema va más allá y hoy eso lo vemos con las manifestaciones que a diario se dan en diferentes puntos del país.


Desde mi experiencia de casi 15 años de vivir en un país donde no gobierna la derecha, les digo que no es por ahí. Yo, como tantos otros argentinos, soy parte de esa creciente diáspora, esa que salió del país del sur en busca de un futuro mejor para su familia.

 
 
 

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