Elecciones en Argentina: la muerte marcó el cierre de campaña de los candidatos
- 12 ago 2023
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La antesala de las primarias se vio estremecida por los asesinatos de una niña de 11 años y un médico, ambas víctimas de dos hechos violentos ocurridos en la periferia de Buenos Aires. En un incidente con la policía, un militante de izquierda, exmiembro de la guerrilla colombiana de las FARC, falleció cuando protestaba al pie del obelisco de la Capital.

Caótica es la situación en Argentina por donde se la mire. La “última buena” fue la Copa del Mundial de Fútbol ganada a fines del año pasado. Con una inflación interanual del 114% y un peso que sufrió una devaluación del 1000% en los últimos cuatro años, el malestar y el hartazgo con de la población con toda la clase política es evidente. Con este sombrío panorama, los argentinos se preparan para participar de las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) que se realizarán este domingo 13 de agosto.
Al presidente Alberto Fernández no se lo ve desde hace varios días. El actual ministro de Economía y candidato oficialista Sergio Massa es el que aparece en los medios de comunicación a dar definiciones sobre la situación política del país. La particularidad del camaleónico funcionario es que hace 10 años, también en medio de una campaña, señalaba expresamente que “nunca más se iba a volver a juntar con los kirchneristas porque ya era una etapa terminada”.
El último martes, día en que la mayoría de los candidatos se preparaban para cerrar sus campañas, en horas de la mañana, en el municipio de Lanús, una niña de 11 años que se alistaba a entrar a su escuela fue arrastrada por unos delincuentes que iban en moto. Los golpes recibidos fueron tan fuertes que le lesionaron el hígado el riñón, su muerte fue una cuestión de minutos. Los políticos comenzaron a deslindar responsabilidades. Aníbal Fernández, el ministro de seguridad de la Nación, declaró sin escrúpulos que el caso no estaba en su jurisdicción; la repudiable respuesta iba dirigida a Néstor Grindetti, intendente del municipio donde ocurrió el crimen y precandidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires. Y como ya es costumbre en los funcionarios oficialistas no podía faltar el trillado “ah, pero con Macri…”. "La catástrofe de 2015 a 2019 fue la que nos hizo retroceder mucho", fue la respuesta del encargado de seguridad nacional tratando de explicar el actuar de los delincuentes.
Al haberse suspendido las últimas actividades proselitistas de cara a las PASO, la mayoría de los candidatos optaron por mandar sus condolencias a los deudos de la niña en sus respectivas redes sociales. Siempre con el discurso trillado de “en caso de ser elegidos, van a trabajar por una Argentina mejor”. Lo paradójico del asunto es que muchos de ellos ya se encuentran en el poder y la inseguridad ciudadana es un problema del que afecta a toda la Argentina, sin excepción.
Cuando la sociedad argentina aún no salía del espanto de la muerte de la menor, al día siguiente, también en las afueras de Buenos Aires, pero en la zona oeste, un médico fue asesinado de un tiro de la cabeza cuando se resistió al robo de su auto mientras se hallaba frente a la casa de su madre. A los delincuentes les bastó tan solo 19 segundos para terminar a sangre fría con la vida del médico que era jefe del servicio de guardia del Hospital Dr. Ramón Carrillo de la localidad de Ciudadela, centro de salud ubicado también en la zona oeste de Buenos Aires.
Lo “curioso” es que fueron pocas las voces del partido nacional gobernante, y sus organizaciones satélites, muchas de ellas autodenominadas de “derechos humanos”, que repudiaron estos dos trágicos hechos. Muy distinta fue la reacción cuando ocurrió lo del manifestante que falleció al pie del obelisco, no había pasado ni una hora del deceso que todas las baterías ya estaban enfiladas contra Horacio Rodríguez Larreta, actual jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y precandidato presidencial de Juntos por el Cambio. Los medios de comunicación adeptos al peronismo no hablaban de otra cosa que no sea de la represión del funcionario opositor, esto a pesar de que desde el servicio de emergencias y amigos cercanos señalaron que el occiso, con pasado en la guerrilla de las FARC, cargaba con numerosos problemas de salud.
Desde hace mucho tiempo, la Argentina se encuentra en caída libre. Hoy el 39% de la población es pobre. Al argentino de a pie se le hace cada vez más difícil llegar a fin de mes, esto ocurre mientras que la clase política se hace cada vez más rica; no solo la oficialista, sino también los opositores, los mismos que hoy se venden como los salvadores de la Argentina.
Básicamente, los discursos en la campaña de este 2023 son los mismos. El peronismo sigue vendiéndose como el “partido del pueblo, que defiende tus derechos y que lucha en contra del capitalismo”. Los de esta perorata son los mismos que te piden que consumas el producto nacional mientras que ellos se van de vacaciones a New York y usan los productos de la manzanita, algo que ni siquiera se comercializa por los canales oficiales en la Argentina. Se dicen del pueblo, pero muchos de ellos ni siquiera saben lo que es subirse al transporte público en hora punta o cuánto cuesta un kilo de pan.
La oposición, la coalición de Juntos por el Cambio, es más o menos lo mismo. Con el expresidente Mauricio Macri en el periodo 2015-2019 tuvieron la oportunidad de demostrar que efectivamente eran algo distinto, pero no la aprovecharon y cayeron en lo mismos vicios de los peronistas: beneficiar a su círculo cercano, aumentar el gasto público y mostrarse lejanos a la realidad nacional.
Un tema no menor es la “poca paciencia” del pueblo, que en realidad no es otra cosa que tener al peronismo como opositor, ese mismo que logró a sacar al fallecido presidente De la Rúa del poder. Porque el modus operandi de ellos es así, cuando ven que en los próximo cuatro años no van a ser gobierno, van armando la “bomba” para que le estalle al gobierno no peronista y ellos puedan volver como los salvadores. No lo digo yo, lo dice la historia.
¿Por qué nos fuimos los que nos fuimos?
Los defensores del actual gobierno nacional lejos, lejísimos de la autocrítica cuestionan a los que decidimos no vivir más en la Argentina y que contamos desde el exterior cuál es la actual situación del país. Estos militantes oficialistas cuando se quedan sin argumentos recurren al “y no vuelvas en las buenas”. Hay que agarrar un libro de historia para retrotraerse a esos tiempos.
Mi reclamo del pésimo manejo del país por parte de clase política gobernante lo hago en nombre de mis hijos. Con la decisión de irnos de país les corté la posibilidad de mantener la hermosa relación que tenían con sus abuelos, tías y primos. Ya no existen más esos asados de los domingos donde nos juntábamos todos a conversar. Hoy estamos a miles de kilómetros, con una diferencia horario enorme.
Mi esposa y yo teníamos trabajamos medianamente bien pagos y relacionado a lo que habíamos estudiado en la universidad. Pero renunciamos a todo eso porque era previsible lo que se venía en la Argentina. Con un estado excesivamente garantista para los delincuentes, el incremento de la inseguridad ciudadana era una consecuencia lógica y sin límites. No quería que ninguno de nosotros seamos parte de la trágica estadística de asesinatos que día a día engrosan las estadísticas.
Ojalá que este domingo la gente que va a las urnas lo haga con un voto pensado, que le de una oportunidad a las caras nuevas. Los que ya estuvieron tuvieron su oportunidad y todo lo que pasa hoy es consecuencia de la desidia de sus gestiones. Y, sobre todo, que tengan en cuenta que este desastre no se arregla en los próximos cuatro años, hay que sentar las bases para que los primeros resultados se puedan ver en ocho o 10 años. Tal vez eso ya no lo vean ustedes, sino sus hijos o sus nietos.



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