top of page

Murió Mario Vargas Llosa, el candidato que dijo la verdad

  • 14 abr 2025
  • 3 Min. de lectura

Con 12 años, la campaña electoral de 1990 fue la primera que recuerdo con más nitidez. El recientemente fallecido escritor y Alberto Fujimori pasaron a la segunda vuelta y quedaron en la historia por ser protagonistas del primer debate televisado de una elección presidencial en la historia del Perú.


Mario Vargas Llosa y Alberto Fujimori
Mario Vargas Llosa y Alberto Fujimori

Cuando hoy les cuento a mis dos pequeños hijos que hubo un tiempo en que no había internet y que los niños buscaban formas más “primitivas” para entretenerse, ellos dudan de lo que les digo. Una de esas formas que yo tenía cuando tenía la edad de ellos era leer. Yo devoraba el diario El Comercio, que se compraba religiosamente todos los domingos. Comenzaba por el cuerpo principal, donde estaba la sección de política, y luego me iba a una más banal como Luces.


Aparte de aquella lectura, la realidad nacional no me era ajena a tan temprana edad. El aprista Alan García había reventado el país. Con una inflación del 2.178.482%, una feroz estatización y el terrorismo de Sendero Luminoso y el MRTA en alza, el panorama era desolador en el Perú de fines de los 80.


Era la época en que los mercados sufrían desabastecimiento, y si querías comprar un kilo de azúcar, te decían que te lo vendían si comprabas algo como un kilo de mote, por ejemplo, algo que no tenía mucha demanda. Todo esto con millones de intis, la moneda que había reemplazado al sol, otra de las “geniales” ideas del aprismo.


Era impensable un nuevo periodo presidencial del oficialismo. El FREDEMO, con Mario Vargas Llosa a la cabeza, se erigía como la mejor alternativa para salvar al país del desastre en el que estaba sumido. Sus propagandas televisivas tenían un inicio y un final con un sonido de zampoña, un instrumento musical de viento característico del Ande.


Mis recuerdos de la campaña de 1985 son un poco borrosos, pero no recuerdo ataques tan frontales en las propagandas televisivas como las de 1990. El FREDEMO de Vargas Llosa mostraba en un spot a un mono recibiendo coimas y perjudicando a los que estaban abajo.


Otra de las recordadas propagandas era la de “La Mecedora”, donde el partido de Vargas Llosa demostraba la alianza no oficial entre el aprismo y la izquierda del también desaparecido Alfonso Barrantes, conocido como “Frejolito”. También atacaban a Javier Alva Castro, exministro de economía aprista, con una declaración que decía: “Yo he bajado la inflación, he creado más empleo en el país”.


En un Perú con una inflación promedio del quinquenio cercana al 1.000% anual, eso era una burla. Todo eso hizo que Mario Vargas Llosa se sincerara y dijera que la única solución para sacar al país de la profunda crisis económica era un shock.


Cuando la victoria del literato parecía asegurada en primera vuelta, hizo su aparición en escena un desconocido que llegaba a la palestra política de la mano de un partido no tradicional: Alberto Fujimori Fujimori, el candidato de Cambio 90, con su lema de “Honradez, tecnología y trabajo”.


El candidato que se mostraba en sus spots encima de un tractor logró cautivar a los sectores populares del Perú y, en primera vuelta, obtuvo un 29,9%, frente al 32,6% del autor de la famosa novela La Ciudad y los Perros.


Fueron estos dos personajes los que quedaron en la historia de la política peruana al protagonizar el primer debate presidencial televisado. Mientras el escritor se mantenía firme con su propuesta de aplicar el shock económico como única medida para reflotar la economía, el candidato de origen japonés afirmaba tajantemente que él no aplicaría una medida tan radical como la que proponía su contendor. Él contaba con un plan económico propuesto por los llamados “siete samuráis”, un grupo de economistas de izquierda.


Todos ya sabemos quién fue el ganador. A pesar de negarlo una y otra vez durante la campaña, la noche del 8 de agosto de 1990, el ministro de Economía Juan Carlos Hurtado Miller, con la bandera de Perú de fondo, desde los estudios de Panamericana Televisión, anunciaba el Fujishock.


Se anunció la eliminación de los subsidios a la gasolina y a los alimentos, así como la liberalización de los precios y del tipo de cambio. La gasolina subió de 21,000 a 675,000 intis, el dólar se cotizó a 265,000 intis y los productos básicos, como arroz, azúcar y fideos, se duplicaron o triplicaron.


Si bien el shock tuvo un alto costo social, ya que aumentó considerablemente la pobreza, la economía comenzó a estabilizarse: la inflación pasó de 7,650% en 1990 a 139% en 1991, y el crecimiento del PBI de -4.9 en 1990 subió a 3%.


Al final, Mario Vargas Llosa tenía razón. Que en paz descanse.

 
 
 

Comentarios


Envíame un mensaje y dime lo que piensas

¡Gracias por tu mensaje!

© 2035 Creado por Tren de ideas con Wix.com

bottom of page