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Todo tiene su final, nada dura para siempre: la renuncia de Marcelo Gallardo

  • 24 feb
  • 3 Min. de lectura

Parafraseando al recientemente fallecido cantante de salsa Willy Colón, hoy el DT más exitoso de River Plate le puso fin a su segunda aventura con el buzo del Millonario. Este segundo capítulo al mando del equipo de Núñez no fue tan auspicioso como el primero, que tuvo su clímax en 2018, cuando le ganó la final de la Copa Libertadores a Boca Juniors, el clásico rival.

Marcelo Gallardo
Marcelo Gallardo

Mis hijos, Luca y Pedro, tienen 10 y 9 años, respectivamente. Si hacemos un cálculo rápido, durante la mayor parte de sus cortas vidas —con el breve período de Martín Demichelis al mando—, para ellos el Muñeco Gallardo es el entrenador de River Plate.


Hoy, el inicio de su primera etapa con el buzo millonario, en 2014, parece muy lejano. Su predecesor era otra leyenda riverplatense: el Pelado Ramón Díaz. La mochila era pesada, pero los logros llegaron: 14 títulos entre nacionales e internacionales, incluyendo el 3-1 ante el clásico rival en Madrid.


Precisamente, aquella final le otorgó un cheque en blanco al Muñeco. Porque durante su etapa como DT, Gallardo nos enseñó a creer. Como en 2015, año en que ganó su primera Libertadores, cuando estábamos casi eliminados y terminó levantando el trofeo continental. Y si con esa Copa ya se había metido aún más en el corazón del hincha —porque el Muñe es producto de las canteras de River—, con la hazaña de la Libertadores en Madrid se hizo dueño del club. Los hinchas de River se saben de memoria ese partido: ese día todos fuimos el Pity Martínez corriendo 45 metros y gritamos el gol como si no hubiera mañana.


Pero con toda esa gloria, el DT más exitoso de River sintió el desgaste. Fue aquel 13 de octubre de 2022 cuando Gallardo le puso fin a su primera etapa como entrenador. Recuerdo que estaba viviendo en Israel; estaba a punto de entrar al supermercado cuando el celular comenzó a estallar de mensajes de WhatsApp con la noticia de su decisión. Ya no íbamos a ver en el banco del Millonario a ese entrenador pasional, que vivía el partido intensamente y que parecía querer volver a ponerse los cortos, colocarse la vincha negra y revivir su etapa de jugador.


Luego del paso de otro hijo del club, Martín Demichelis, volvió el Muñeco como DT. Hay que señalar que “Micho” tuvo la gran desventaja de ser el entrenador que sucedió al más exitoso de la historia de River, y la hinchada no le tuvo la misma paciencia que a Gallardo. Pero este segundo ciclo de Napoleón no fue el esperado por el hincha. En lo personal, no volví a ver la intensidad del Gallardo del período 2014-2022. Cada vez que lo enfocaban, su mirada era de preocupación: la de alguien que veía que sus equipos no jugaban como él quería, que los refuerzos no alcanzaban el nivel de aquellas mejores versiones de Pratto, Santos Borré, Pinola, Maidana o Quintero.


Entre mis mejores recuerdos están mis hijos, Luca y Pedro —el más pequeño en cochecito—, en la Belgrano Alta gritando “Muñeeeeco, Muñeeeeeco” y viendo al River ganador de Gallardo. A la salida del Monumental, la hamburguesa de rigor, manejar hasta Banfield y dejar todo listo para comenzar la semana.


Así como recuerdo qué estaba haciendo cuando el Muñeco le puso fin a su primera etapa, cada uno de nosotros también va a recordar qué estaba haciendo cuando, luego de una seguidilla de derrotas, el superhéroe de todos decidió cerrar el segundo capítulo como DT del equipo de sus amores. “Papá, ¿por qué se va Gallardo de River?”, me preguntó mi hijo menor mientras yo ordenaba sus útiles escolares para el inicio de clases. Mi respuesta fue simple: “Las cosas no le estaban saliendo bien y decidió dar un paso al costado”.


Gracias por todo, Muñe. Me quedo con esa imagen de despedida, con la mano en el escudo de River. Porque hay que tener siempre presente tu frase: "Que la noticia no tape la historia".

 
 
 

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